Get Adobe Flash player

Taboleiro de anuncios

Sallenet

Lema do ano

A túa ledicia, a miña. Lema La Salle 2017-18

Archivos

PROYDE: 25 años

PROYDE: 25 años

Facebook

Síguenos en Twitter

Lema do ano

“Tu alegría, la mía”

El lema de este curso gira en torno a la alegría.

A lo largo de los últimos años hemos tomado referencia en los valores del carácter propio para nuestro lema anual.

Este año, sin embargo, nos planteamos algo diferente.

Si miramos el origen y el significado de la palabra descubrimos que la palabra alegría deriva del latín alaceralacris, que significa “vivo y animado”. Es un sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores. Palabras, gestos o actos con que se expresa el júbilo. La alegría es uno de los tantos sentimientos que experimenta el ser humano en la vida.

Es un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía, y una poderosa disposición. La alegría es un sentimiento o valor, la acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos. La tristeza y el miedo son sentimientos o emociones contrarias. Sin embargo, vamos a ir navegando por mares de tristeza y lagunas de miedo guiándonos con el timón de la alegría, tristeza y miedo nos acompañarán siempre y serán referentes para vivir con alegría.

La alegría como la paz y la serenidad nacen en nuestro interior y no hay sustancia que la administre externamente de forma duradera.

Por qué elegimos la alegría:

  • La alegría se puede entender como síntesis de cómo vivir los valores del carácter propio.
  • Dentro de nuestras obras educativas tenemos un estilo lasaliano, en ese estilo nos brotan palabras que recogen distintas realidades: cercanía, fraternidad, proximidad al más necesitado… y en ese estilo como elemento singular está la alegría.
  • Una alegría que se manifiesta, por eso: ¡qué importancia tienen las fiestas en nuestros colegios! Tiempos para el encuentro, la convivencia y la alegría. Muchos de los antiguos alumnos recuerdan las fiestas de La Salle como un hito significativo e importante en sus vidas, un tiempo especial de alegría, un momento culmen de lo que se vivía durante todo el año.
  • Tu alegría es la mía… Buscar y hacer posible la alegría en la otra persona es el camino para alcanzar nuestra alegría…

El color de la alegría

  • El amarillo simboliza la luz del sol. Representa la alegría, la felicidad, la inteligencia y la energía.
  • El amarillo sugiere el efecto de entrar en calor, provoca alegría, estimula la actividad mental y genera energía muscular.
  • En el logo de La Salle, la estrella es amarilla y es una invitación y un reto a vivir la vida con gozo y alegría.

En nuestro Carácter Propio y Proyecto de Misión tenemos como esencial el ser evangelizadores, ser y comunicar la  Buena Noticia. ¿Puede una buena noticia llenarnos de tristeza? Nuestra alegría ha de tener como base a Jesús de Nazaret, que es la causa de nuestra alegría. Nos la trae, es nuestra alegría. A nosotros nos toca acoger esa alegría de Jesús y transmitirla a los que tenemos cerca o lejos con nuestra actitud vital porque, aunque las cosas se tuerzan y no salgan a nuestro gusto, vivimos con una alegría regalada que nadie nos la puede arrebatar.

El mismo Papa Francisco en su Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” (24.11.2013) escribe: “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado.” (EG 2)

Por lo tanto, en este rico texto recogemos la idea de que muchas personas tristes, quejosas y resentidas deben su situación a su gran “ego” se clausura sin apenas resquicios ante otras realidades, los demás y se abre casi con exclusividad al consumismo y a la búsqueda desmedida de los propios intereses.

“La alegría, que es como el signo del cristiano. Un cristiano sin alegría, o no es cristiano o está enfermo. ¡No hay otra!” (Papa Francisco)

 

Print Friendly, PDF & Email