Get Adobe Flash player

Taboleiro de anuncios

Sallenet

Lema do ano

Mira + alá: Lema La Salle 2016-17

Archivos

PROYDE: 25 años

PROYDE: 25 años

Facebook

Síguenos en Twitter

Lema do ano

“MIRA + ALLÁ”

El lema de este curso nos pone ante una palabra muy seria como es la palabra TRASCENDENCIA; porque mirar más allá quiere decir eso: dejar lo que ya tenemos dominado o sabido para buscar otro lugar, conocimiento, o experiencia.

Vamos a escarbar un poco en esta palabra y a relacionarla con todo lo que vivimos y observamos.

Algunos significados de la trascendencia. Estos días aparece en los medios Javier Fernández, medalla de oro de patinaje sobre hielo, y nos deja boquiabiertos al contemplar sus piruetas, giros, saltos y acrobacias. Pero ¿se nos ocurre pensar en sus comienzos, en esos “cardenales” que de niño coloreaban sus piernas y otras partes de su cuerpo? Pero eso no importaba, hay que mejorar, mañana ensayaré un axel, y pasado mañana un bucle… hasta que sea perfecto. Pues bien, eso es trascenderse a sí mismo, pasar de un estado a otro de mayor perfección.

¿Y qué pensar de ese alumno que por impulsividad comete tantos y tantos errores, pero que un buen día toma conciencia de ello y dice al Profesor: “Profe, me he dado cuenta de que si soy impulsivo hago mal muchos ejercicios”. A lo que Profesor añade: “O sea que en adelante vas a pensar antes de hacer algo”. Y resulta que el alumno corrige poco a poco su impulsividad y mejora notablemente. Eso es trascenderse. Pasar de un determinado modo de funcionamiento mental a otro más preciso y rico.

Y ahora miramos el dibujo del lema y vemos raíces, planta que asoma a la luz del día. Imaginamos que todo comenzó por una semilla insignificante y que, por un proceso natural, rompió su estado y germinó para convertirse en planta y en nuevos frutos. Se trascendió a sí misma, aunque en esta ocasión sin conciencia de lo que en ella estaba pasando. ¿Puede haber trascendencia si no hay conocimiento? Grave cuestión.

Ya tenemos tres situaciones de trascendencia: la física del deportista, la cognitiva del alumno, y la natural de la semilla. Pero tiene que haber más.

Otros dos significados de trascendencia. Pensemos ahora en un padre y madre de familia que cuidan de los hijos, trabajan, llevan unos horarios apretados, recogen a los niños al salir del colegio o al terminar sus entrenamientos de Baloncesto, Fútbol o de Judo. Todo va muy apretadito y no puede haber ningún fallo. Pero un día, la pareja tiene un tiempo de reflexión, aprovechando la salida de sus hijos de acampada, y se pregunta por qué hacen todo eso, por qué tanto trabajo, tanta preocupación y desvelo. Y ellos mismos se dan la respuesta: lo hacemos por amor, tenemos una misión educativa, asumimos gozosos nuestra función de padres, y somos felices en ello y por ello. En este momento se está produciendo una trascendencia que supera lo natural, lo que se hace porque sí, se da sentido a las tareas diarias, se supera el plano de la vida para ir al plano ético, del sentido.   ¡Qué maravilla!

Pero creo que hay algo más. Veamos: Esa misma pareja ha encontrado la oportunidad de mantener viva la fe que fueron madurando desde niños y que mantienen viva en la familia y con el apoyo de un grupo de vida cristiana en el que cuentan sus experiencias, comparten alguna meriendita y hacen oración. Entre las muchas reflexiones entran los hijos, el trabajo, la vida… y todo ello se hace motivo de oración, de compartir el sentido espiritual que tiene la paternidad por ser compartida con esa paternidad de Dios que es la base de su vida cristiana. Aquí sí que hay otra trascendencia, la llamaremos espiritual, teológica, ya que sobrepasa todo lo natural para llegar a Dios como causa y origen de esa otra vida que completa y plenifica la vida misma.

La trascendencia pone sus condiciones. Ya tenemos varios significados de la trascendencia. Pero quisiera añadir un par de condiciones para que realmente se dé: Lo primero que hace falta para trascender o para trascenderse es el conocimiento: el conocimiento de ese más allá (+ allá) al que se puede tender o intentar ascender (trans-scendere). El conocimiento no se queda en el objeto que hay que conocer (el patinaje, el crecimiento…) sino en el modo de conocerlos y que está más allá de la experiencia. Muchas personas podrían decirnos cómo se patina sobre hielo y ninguna de ellas haberlo hecho como experiencia; pero ese conocimiento es necesario para poder intentar tener la experiencia de patinar. Siempre se nos ha dicho que “nihil volitum nisi cognitum”: que nada se puede querer si antes no se conoce.

Hoy es moda renegar de lo religioso, apagar la TV o cambiar de canal si aparece algo relacionado con la religión, tener un discurso político laico o laicista. Y creo que quienes así respiran, o bien hacen gala de su ignorancia teológica o expresan alguna experiencia negativa en su contacto con lo religioso. Los procesos de educación de la fe seguidos en la infancia o adolescencia no les han servido de base para entrar en la experiencia de Dios. La segunda condición para trascender es haber pasado por alguna experiencia de lo que se trate: superación en el deporte, en la clase, en la vida familiar… Para conocer no basta con la experiencia, pero es fundamental tenerla para pasar luego a la comprensión más amplia y profunda de la realidad. Y esto vale para cualquier campo del saber. Por ejemplo: ¿puede un alumno tener una experiencia matemática? Todo depende del sentido que imprima el profesor a dicho aprendizaje; si no se reduce todo a saber operaciones y resolver problemas, sino a entrar en el sentido de la matemática como una forma de ver la realidad en lo que tiene de medida, armonía, organización, relaciones… pues ese sentido es el que comunica el profesor y el que podrá hacer vibrar al alumno. Y así en las demás ciencias.  

Este buscar sentido en las materias de estudio es ir más allá de su contenido para toparnos con el significado, y lo significativo es lo que penetra en la persona para darle posibilidades de transferir lo aprendido a todas las circunstancias de su vida. Si para un alumno, al cabo de sus años de estudio, las diversas materias han supuesto una riqueza de sentido matemático, literario, científico, deportivo, y han superado el simple aprender para el examen, le hemos dado la capacidad de trascender de las cosas hacia dimensiones superiores, y creo que están cercanas a la trascendencia religiosa. La trascendencia religiosa implica experiencia y conocimiento. Las clases de Religión van paralelas a los otros significados que hemos señalado antes, pero tienen su tratamiento específico. Acercamos a los niños y jóvenes a la Palabra, leemos pasajes que tienen poco de verosímiles y que deberían provocar la duda sobre su realidad. Ahí tenemos una ocasión magnífica para que los alumnos se hagan preguntas: ¿Es posible? ¿Qué quiere decir? ¿Y si no es posible, qué significa? Porque se considera fundamental llegar por ese camino al simbolismo religioso, sin el cual todo el montaje se nos viene abajo. Trascender, por tanto, es ir más allá de los contenidos, de los textos, de las representaciones que nos vienen de fuera, para dar con el sentido religioso, espiritual, para tocar a Dios a través de la materialidad de lo que se aprende. La trascendencia religiosa será, pues, el acercamiento a Dios a partir de la experiencia y del conocimiento.

 

 

PrintFriendly and PDF