Get Adobe Flash player

Taboleiro de anuncios

Sallenet

Lema do ano

Somos La Salle. Lema curso 2018-19

PROYDE: 30 años

PROYDE: 30 años

Facebook

Síguenos en Twitter

Reflexionando sobre el «Carisma lasaliano»

El lunes 30 de enero el grupo de reflexión de profesores disfrutamos de un «Café con…» centrado en un tema fundamental para nosotros: discernir qué es, en nuestro centro y en el siglo XXI, el «carisma lasaliano», es decir, la forma particular que tenemos la gente de La Salle de vivir el Evangelio de Jesús de Nazaret.

Nuestra reflexión se condensó en dos pequeños documentos:

  • Un esquema que «actualizamos» entre todos y que se puede descargar aquí.
  • Un texto de reflexión, del Hno. Jean-Louis Schneider, copiado a continuación y descargable aquí.

Ponemos aquí a disposición de todos estos dos documentos, que para nosotros han resultado muy ricos.

El carisma lasaliano consiste en… la asociación para tener las escuelas para los pobres

No debéis dudar de que es un gran don de Dios la gracia que os ha hecho al encargaros de instruir a los niños, anunciarles el Evangelio y educarlos en el espíritu de religión (MR 201.1).

La historia del carisma lasaliano es la historia de nuestra comprensión del don que Dios nos ha hecho: estar asociados para “instruir a los niños, anunciarles el Evangelio y educarlos en el espíritu de religión”.

El carisma no está relacionado con la vida religiosa, aunque suponga un determinado estilo de vida comunitaria, en relación con las realidades sociales, las necesidades personales, los ritmos necesarios para vivir “asociado” en el contexto en el que nos encontramos. La “comunidad”, la “asociación”, lleva el proyecto educativo y misionero, lo más cerca de las propias posibilidades humanas y espirituales, lo más cerca del entorno, las llamadas, las circunstancias. Lo cual implica que cuando la sociedad evoluciona, sea la sociedad eclesial o civil, las modalidades de la asociación también deben cambiar, así como las formas de vivir el proyecto.

Del mismo modo, ese carisma está profundamente relacionado con la persona de Juan Bautista de La Salle. La historia de nuestros orígenes muestra claramente ese lazo esencial entre el Sr. de La Salle y los Hermanos. Se ve perfectamente cómo los Hermanos, al apropiarse de la experiencia de Dios del Fundador, dan existencia a la Sociedad de las Escuelas Cristianas, resisten a lo que amenaza con reventar la asociación: jerarquía eclesiástica, grupos de interés, ambiciones… La relación directa con Juan Bautista de La Salle es fortísima. Los Hermanos, los Lasalianos, hacen suya su intuición fundamental: tener las escuelas, que es hacer llegar la salvación de Dios a los Maestros, a los niños y jóvenes, a las familias. Estamos más allá del simple “dar clase” o de enseñar una asignatura. Esta relación con Juan Bautista de La Salle marca la lucha de los orígenes y continúa marcando la asociación; de ahí la necesidad hoy día de continuar apropiándonos al Fundador, no para someterlo a nuestras mentalidades o a nuestras necesidades -aunque nunca nos podamos escapar verdaderamente de ese asunto- sino para intentar percibir de dónde viene su fuerza, y situarse en sintonía con él.

Lo que constituye la novedad radical de la comunidad lasaliana en la Iglesia y la sociedad de su tiempo, no es tanto el hecho de quesea una “comunidad religiosa” formada únicamente de laicos -era el caso de todas las comunidades femeninas- sino que esta comunidad de bautizados haya asumido su destino, su misión, designándola como su ministerio, sin hacer referencia a un poder exterior, eclesiástico o municipal, sin hacer referencia a las “elites” de la época. Esos Hermanos, “simples laicos sin carácter” como se decía, deciden su estilo de vida, su organización, sus superiores, tienen juntos las escuelas, inventan una forma de estar con los jóvenes (la Guía de las Escuelas Cristianas), deciden responder a tal llamada de preferencia a otra, llevan juntos su proyecto. Más allá de los aspectos jurídicos, es eso lo que constituye “la asociación para tener las escuelas gratuitas”, así como su novedad: hacer vivir el proyecto educativo por esos hombres que se consagran a Dios prometiendo y haciendo voto de unirse y permanecer en Sociedad para tener las escuelas gratuitas. Igualmente, es ahí donde mejor se percibe la importancia del Proyecto Educativo compartido para dar consistencia al carisma; ese Proyecto Educativo es al mismo tiempo expresión del carisma y fuente de una identidad singular en la Iglesia y en el mundo; una forma de estar al servicio del Pueblo de Dios para hacerle caminar en la Historia de la salvación.

Nuestra historia todavía muestra el peligro del peso de lo jurídico en la vida del carisma: para conservar el impulso, hay que tener continuo cuidado en la coherencia de las estructuras con el proyecto, negarse a desarrollar el carisma en términos de permitido y prohibido, saber volver a lo esencial. Los encuentros en los que se comparte en profundidad “la experiencia de Dios”, donde nos manifestamos y nos expresamos en torno a ella, entre asociados, jalonan la historia del carisma. A lo largo de nuestros orígenes, los Hermanos, con o sin el Sr. de La Salle, vivieron este proceso: basta con mirar el número de veces que los biógrafos indican que los Hermanos se reúnen y deciden juntos, cómo expresar, manifestar sus ideas en torno a los acontecimientos, los compromisos posibles, las personas que deben gobernarlos, sus deseos, interpelaciones al Fundador, elegir lo que quieren vivir, inventar su proyecto educativo…Un proceso de apertura que, cuando se considera la reducción de esos intercambios a un pequeño grupo de superiores, después dela desaparición del Fundador, debe ciertamente mucho a su personalidad y a su voluntad.

En la medida en que se puede juzgar, nuestros primeros Hermanos no tuvieron una conciencia clara de la novedad radical de su proceso en la Iglesia de su tiempo: una comunidad de consagrados por y para la misión, que se niega a lo sagrado y da prioridad al don del Espíritu en su existencia. Juan Bautista de La Salle por su parte, cuando vemos su deseo y su voluntad de poner en práctica las opciones de 1694 con respecto al Superior y al funcionamiento dela asociación, percibió sin lugar a dudas la importancia del reto. También con toda lógica, la fórmula de votos de 1694 expresa la comprensión que los Hermanos tuvieron de su carisma: asociados para educar, de ahí la necesidad de estabilidad y obediencia, que son medios para adquirir y mantener la asociación para la misión. Se trata de consagración, pero no de vida religiosa. Es una consagración por y para la Misión. Conviene señalar todavía que ni los Hermanos, ni Juan Bautista de La Salle, parece que hayan realizado la teología (o la teoría) de su consagración, se contentan (!) con vivirla.

Encontramos aquí una de las actitudes características de los Lasalianos: el pragmatismo. Los Lasalianos en general, se consideran gente de la base, viviendo cercanos a las realidades y las necesidades, inventando respuestas, más bien alérgicos a las “grandes teorías” sobre la vida religiosa, espiritual y pedagógica. Lo esencial para ellos es constatar que “el asunto funciona”. El riesgo, claro está, es que uno asuma las consecuencias sin poner en tela de juicio las causas de las situaciones de injusticia vividas por los jóvenes y sus familias, o quizá peor, acomodarse “al sistema”.

El carisma se expresa en el ministerio educativo, en la forma de comprender la realidad de los niños y de los jóvenes, de responder a sus necesidades; la forma de ser “maestro” en las relaciones con los niños. También se manifiesta en y por las estructuras de asociación que quieren poner a su servicio: votos, elecciones, asambleas, textos, organización… Se inscribe en la Historia de la Salvación revelada en Jesucristo. Por esta razón el diálogo con la Santísima Trinidad, al comienzo de la fórmula de votos es esencial. El carisma existe para dar vida al Pueblo de Dios.

Finalmente, el carisma lasaliano no es una ideología de más, sea espiritual o educativa; el carisma lasaliano es una historia que se cuenta y que continúa escribiéndose. El carisma lasaliano es respuesta. El carisma lasaliano es la forma en la que cierto número de agentes de la Historia de la Salvación, en el mundo de la educación escriben esta Historia, como discípulos de Juan Bautista de La Salle.

Hno. Jean-Louis Schneider.

“Descubrir, vivir, compartir el Don de Dios”, en CIEL El carisma lasaliano, págs. 174-178. Roma, 2005

Print Friendly, PDF & Email

Los comentarios están cerrados.