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Lema do ano

Somos La Salle. Lema curso 2018-19

PROYDE: 30 años

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Terminamos en la India: ¡gracias y hasta pronto!

Comenzamos esta última crónica del proyecto de PROYDE en Boys’ Town en una de las largas esperas entre aeropuertos, ya de camino de vuelta. Aprovechamos el tiempo para recordar lo mucho vivido en los últimos días, desde que el 15 de agosto celebramos el Día de la Independencia de la India.

Esa misma tarde, los chicos de Boys’ Town pudieron demostrar su gusto por la música y el baile con un festival de actuaciones en el que nos tocó el papel de jurado. Hubo representaciones por «cottages» (las cuatro viviendas de los muchachos) e individuales, todas ellas al más puro estilo indio: ritmo, movimiento, música e ilusión.

Como el domingo pudimos descansar, de camino a visitar la Escuela Profesional La Salle de Dindigul, nos acercamos al colegio St. Joseph de Madurai, un centro para niñas y niños ciegos o con problemas graves de visión regentado por las Hermanas Servitas. Allí quedamos gratamente sorprendidos de todo lo que nos enseñaron, pues cada niño pudo mostrarnos sus habilidades, demostrando que la ceguera no es más que una realidad que no les impide desarrollarse plenamente como personas. Hicieron gala de la proverbial hospitalidad india y nos ayudaron a darnos cuenta de su esfuerzo, que nos pareció impresionante. Ojalá podamos recordarlo siempre que nos creamos ante un obstáculo insalvable.

Como en las semanas anteriores, el día a día se centró en el trabajo de restauración y pintura de la capilla de San Benildo, con la satisfacción de haber terminado la labor en el tiempo previsto. El martes 20 se celebró la eucaristía de bendición de la renovada iglesia, en un ambiente festivo que continuó con la despedida, llegado ya el final de nuestro proyecto.

Esta despedida fue tan especial que cuesta describirla. Fuimos agasajados con nuevos bailes y numerosos regalos típicos: sombreros de marajás, sedas, colgantes de sándalo y un cuenco con forma de flor de loto, símbolo de bendición y honor para el pueblo indio.

También aprovechamos las últimas horas en Madurai para revisar nuestro trabajo con la comunidad de Hermanos que nos acogía y valorar toda la experiencia, sobre todo de cara a próximos proyectos de voluntariado desde PROYDE. La palabra que más se repetía fue gracias, sobre todo porque el trabajo ha resultado finalmente una excusa para acercarnos a la realidad de la India, para encontrarnos con muchas personas increíbles y para caminar un paso más en el compromiso solidario que nos facilita PROYDE. A todas las personas que lo han hecho posible, en India y en España, GRACIAS de todo corazón.

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