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Somos La Salle. Lema curso 2018-19

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Archivo mensual: julio 2013

Por fin en Boy’s Town, como en casa

SAM_1609Por fin estamos en Madurai, en Boy’s Town. Decimos que por fin porque el viaje, además de hacernos recorrer en zig-zag casi todo el subcontinente, estuvo plagado de retrasos, extrañas invalidaciones de billetes y horas de espera. El esfuerzo valió la pena y aterrizamos finalmente en Madurai cansados pero felices.
Nos recibieron en el aeropuerto los Hermanos Joseph y Brinesh, con los que descubrimos que el tráfico de las zonas rurales del sur no era como el de Calcuta, aunque siga siendo terrible. Nos esperaba una agradable cena India, comida a la que nos estamos acostumbrando rápidamente, eso sí, sin salsas picantes. Los chicos ya estaban durmiendo, por lo que aprovechamos para acomodarnos y descansar. Sigue leyendo

Templos, dioses y niños

La lluvia, casi monzónica, refrescó Calcuta durante toda la noche, lo que no disminuyó el trajín del tráfico y los millones de personas que aparecen en cada lugar que mires. Afrontamos el último día en esta ciudad que nos ha acogido con la ilusión de seguir profundizando en la realidad de la India.

Pudimos comenzar el día con una eucaristía doméstica en la casa de las Hermanas de los Sagrados Corazones que nos acogen. Después del desayuno, salimos para visitarPrem Dan, una de las obras más características de Madre Teresa, dedicada a personas desahuciadas, si es que se puede decir algo así de un ser humano. Allí saludamos a los voluntarios, muchos de ellos españoles, y a los enfermos internos, sonrientes y animosos desde una realidad tremendamente dura. Con una voluntaria de Salamanca, Gloria, continuamos nuestro camino.

Queríamos acercarnos al hinduismo, así que en uno de los «avanzados» trenes que salen de la estación de Howrah, nos dirigimos a Belurmath, donde se sitúa un gran templo dedicado a la diosa Kali: Dakshineswar. Tuvimos incluso que cruzar el río en barca en dos ocasiones, también para visitar el complejo fundado alrededor del gurú Sri Ramakrishna, un conocido maestro espiritual de finales del siglo XIX, inspirador de un movimiento que, desde la Pléyades de dioses del hinduismo, pretende unir todas las grandes religiones. Un espacio limpio y agradable, donde nos hemos situado con mucho respeto y no poca sorpresa. Sigue leyendo

El gran valor de la India son las personas

La vida en Calcuta comienza temprano y no podíamos ser menos los miembros del equipo de PROYDE, así que a las seis de la mañana nos incorporamos a la eucaristía de los voluntarios en la Mother House de la Madre Teresa de Calcuta. Una celebración sencilla, en varios idiomas, que abre el día de descanso de los cooperantes.

Tras el desayuno sazonado con crema de cacahuete, nos dirigimos a nuestro primer destino: la leprosería de Titagarh, una de las poblaciones cercanas a Calcuta. Decir «nos dirigimos» no puede resumir la increíble experiencia de coger un autobús por la calles de la enorme y caótica capital de Bengala para bajarse en una estación de trenes invadida a cada momento por una marabunta de gente que parece, dentro del ubicuo desorden, saber dónde va. Muchos párrafos se llenarían describiendo la entrada y salida en movimiento de cualquier vehículo, las puertas abiertas, el calor agobiante, los cláxones y olores… O los niños que alegres saludaban al curioso grupo de extranjeros blancos que se introducía perplejo en su espacio. Sigue leyendo

Llegamos a Calcuta: comenzamos la experiencia

Comenzamos nuestra «aventura» en la India quizás de la forma más intensa que se puede imaginar: aterrizando en Calcuta tras dos vuelos y muchas horas de viaje razonablemente agradable. Recibidos cariñosamente por Pushpa, religiosa de los Sagrados Corazones que estudió en España, al pie del aeropuerto con los tradicionales collares de flores, no se nos ocurre otra cosa que sumergirnos en el tráfico de Calcuta en dos taxis.

A velocidad de vértigo, recorrimos el trayecto entre obras, ricksaws, vehículos de toda clase y miles de personas de todas las edades saltando entre los coches. La casa de las religiosas está muy cerca de algunos mercados, así que, con los ojos como platos, visitamos las zonas de telas, de bebidas, de recuerdos y de carnes, impresionados por ver los animales, incluyendo cientos de enormes cuervos, entre los productos y las personas de toda clase.

Por la tarde, tras una agradable comida con las hermanas, visitamos dos casas de las Misioneras de la Caridad, acompañados por Gloria, una voluntaria de Salamanca que pasa su verano en Calcuta. Sigue leyendo